Bibliografía
Concilio de Trento, sesión 6 (13 de enero de 1547), decreto sobre la justificación
Cap. 5: en los adultos, el comienzo de la justificación viene de la gracia preveniente, para que se dispongan a convertirse «eidem gratiae libere assentiendo et cooperando» («asintiendo y cooperando libremente a esa misma gracia»); el hombre no está del todo inactivo al recibir esa inspiración, «quippe qui illam et abicere potest» («puesto que puede también rechazarla»), pero tampoco puede moverse a la justicia sin la gracia (DH 1525). Cap. 7: la justificación «non est sola peccatorum remissio, sed et sanctificatio et renovatio interioris hominis» («no es solo la remisión de los pecados, sino también la santificación y renovación del hombre interior») (DH 1528); su única causa formal es «iustitia Dei, non qua ipse iustus est, sed qua nos iustos facit» («la justicia de Dios, no aquella por la que él mismo es justo, sino aquella por la que nos hace justos») (DH 1529). Cap. 16: la vida eterna se propone «et tamquam gratia… et tamquam merces» («como gracia… y como recompensa») (DH 1545); y la justicia no se establece «tamquam ex nobis propria…: quae enim iustitia nostra dicitur… illa eadem Dei est» («como propia, procedente de nosotros…: pues la que se llama justicia nuestra… esa misma es de Dios») (DH 1547). Cánones 1-3: anatema a quien diga que el hombre puede justificarse ante Dios por sus obras sin la gracia, o que la gracia se da solo para hacerlo más fácilmente, o que sin la inspiración preveniente del Espíritu Santo puede creer, esperar, amar o arrepentirse como conviene (DH 1551-1553). Canon 4: «Si quis dixerit, liberum hominis arbitrium a Deo motum et excitatum nihil cooperari assentiendo Deo excitanti atque vocanti… neque posse dissentire, si velit, sed velut inanime quoddam nihil omnino agere mereque passive se habere: anathema sit» («Si alguno dijere que el libre albedrío del hombre, movido y excitado por Dios, no coopera en nada asintiendo a Dios que lo excita y lo llama… y que no puede disentir, si quiere, sino que, como algo inanimado, no hace absolutamente nada y se comporta de modo meramente pasivo: sea anatema») (DH 1554). Canon 5: anatema a quien diga que el libre albedrío se perdió y extinguió tras el pecado de Adán (DH 1555). Canon 9: anatema a quien diga que el impío es justificado por la sola fe, de modo que no se requiera nada más que coopere a obtener la gracia de la justificación (DH 1559). Canon 11: anatema a quien diga que somos justificados por la sola imputación de la justicia de Cristo o por el solo perdón de los pecados, excluidas la gracia y la caridad que el Espíritu Santo derrama en los corazones y que les es inherente, o que la gracia que nos justifica es solo el favor de Dios (DH 1561). Canon 32: anatema a quien diga que las buenas obras del justificado no merecen verdaderamente el aumento de la gracia, la vida eterna y su consecución (si muere en gracia), y el aumento de la gloria (DH 1582).
Denzinger-Hünermann 1525, 1528-1529, 1545-1547, 1551-1555, 1559, 1561, 1582.