Trento: las buenas obras merecen la vida eterna
El canon 32 de la sesión 6 anatematiza a quien diga que las buenas obras del justificado no merecen verdaderamente el aumento de la gracia, la vida eterna y el aumento de la gloria. Y el capítulo 16 propone la vida eterna, a la vez, «como gracia» y «como recompensa».
El mérito presupone una justicia infundida en el alma: solo una justicia que está en el hombre puede producir obras que merezcan. Si la justicia es imputada, no queda sitio para el mérito.