Westminster 11: justificados por imputación (1646)
La confesión de Westminster enseña que Dios justifica gratuitamente a los que llama, «no mediante la infusión de justicia en ellos, sino que les perdona sus pecados, y cuenta y acepta sus personas como justas», no por nada obrado en ellos ni hecho por ellos, sino solo por causa de Cristo, imputándoles su obediencia y satisfacción. La fe que recibe a Cristo es el único instrumento de la justificación, aunque nunca está sola en la persona justificada.
Es la respuesta, punto por punto, a la justicia infundida de Trento, y descansa en Pablo.