Clemente de Roma: «no por nosotros mismos, sino por la fe» (c. 96)
A finales del siglo I, la iglesia de Roma escribe a la de Corinto que los santos del Antiguo Testamento, y también nosotros, «no somos justificados por nosotros mismos, ni por nuestra sabiduría, inteligencia o piedad, ni por las obras que hemos hecho con santidad de corazón, sino por la fe».
Es uno de los escritos cristianos más antiguos fuera del Nuevo Testamento, y sale de la propia Roma. Habla con el lenguaje de Pablo. A renglón seguido advierte que no por eso hay que dejar las buenas obras (33,1).