Calvino: ni siquiera la sentencia de Agustín ha de recibirse en todo, porque refiere la gracia a la santificación (1559)
Calvino defiende la justificación por la fe sola con Pablo, y llama a Agustín como testigo de la gracia. Pero no lo hace suyo en esto: «ni siquiera ha de recibirse en todo la sentencia de Agustín, o al menos su manera de hablar», porque, aunque despoja al hombre de toda justicia propia y la atribuye toda a la gracia de Dios, «refiere sin embargo la gracia a la santificación», a la renovación por el Espíritu (Institución III,11,15). Y añade que Pedro Lombardo, que quiso seguirlo, «lo sigue de lejos».
Roma puede alegar a Agustín a su favor: Trento definió que la justificación es también santificación y renovación interior, y es la manera de hablar de Agustín. Calvino no lo niega. A nuestro juicio, la Reforma no tomó de Agustín la imputación, sino la gracia que lo hace todo; la justificación por la fe la tomó de Pablo, y la confirman testigos anteriores a Agustín como el Ambrosiaster. Es más honrado decirlo que hacer de Agustín un reformado.