Tema
La justificación
7 notas, en el orden del fichero, de 96 a 1646. Cada una es una idea; entre en cualquiera para seguir sus enlaces.
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4Trento condena la justificación por la sola fe (1547)
En su sesión 6, Trento definió que la justificación no es solo el perdón de los pecados, sino también la santificación y renovación interior del hombre. Y anatematizó a quien dijera que el impío es justificado por la sola fe, de modo que no se requiera nada…
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4aPablo: justificados por la fe, sin las obras de la ley
«Así que concluimos que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley» (Rom 3,28). Y al que no obra, sino que cree en aquel que justifica al impío, «su fe le es contada por justicia» (Rom 4,5). Dios no justifica al que ya es justo, sino al impío…
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4a1Clemente de Roma: «no por nosotros mismos, sino por la fe» (c. 96)
A finales del siglo I, la iglesia de Roma escribe a la de Corinto que los santos del Antiguo Testamento, y también nosotros, «no somos justificados por nosotros mismos, ni por nuestra sabiduría, inteligencia o piedad, ni por las obras que hemos hecho con…
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4a2El Ambrosiaster: «justificados por la sola fe» (c. 375)
Un comentarista latino del siglo IV, al que la tradición confundió con Ambrosio, explica Romanos 3,24 diciendo que los creyentes, sin hacer nada ni dar nada a cambio, «son justificados por la sola fe, por don de Dios». La fórmula «sola fe» no la inventó la…
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4bTrento: una justicia infundida en el alma, no imputada
Para Trento, la única causa formal de la justificación es «la justicia de Dios, no aquella con que él es justo, sino aquella con que nos hace justos»: una justicia que Dios derrama en el alma y que queda inherente en ella. Se llama nuestra porque está en…
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4b1Trento: las buenas obras merecen la vida eterna
El canon 32 de la sesión 6 anatematiza a quien diga que las buenas obras del justificado no merecen verdaderamente el aumento de la gracia, la vida eterna y el aumento de la gloria. Y el capítulo 16 propone la vida eterna, a la vez, «como gracia» y «como…
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4b2Westminster 11: justificados por imputación (1646)
La confesión de Westminster enseña que Dios justifica gratuitamente a los que llama, «no mediante la infusión de justicia en ellos, sino que les perdona sus pecados, y cuenta y acepta sus personas como justas», no por nada obrado en ellos ni hecho por ellos…