Fuentes
Calvino, Institutio christianae religionis (1559) III,11,15
Sobre Pedro Lombardo, que entiende la justificación como el amor que la muerte de Cristo enciende en nosotros: «Voluit scilicet Augustini opinionem sequi: sed procul sequitur» («quiso, sin duda, seguir la opinión de Agustín, pero lo sigue de lejos»). «Ac ne Augustini quidem sententia vel saltem loquendi ratio per omnia recipienda est. Tametsi enim egregie hominem omni iustitiae laude spoliat, ac totam Dei gratiae transcribit: gratiam tamen ad sanctificationem refert, qua in vitae novitatem per Spiritum regeneramur.» «Y ni siquiera ha de recibirse en todo la sentencia de Agustín, o al menos su manera de hablar. Pues aunque despoja admirablemente al hombre de toda alabanza de justicia y la atribuye toda a la gracia de Dios, refiere sin embargo la gracia a la santificación, por la que somos regenerados por el Espíritu a novedad de vida» (traducción nuestra).
Ed. de A. Tholuck (Berlín, 1834), pars posterior, p. 17, visto en el escaneo de archive.org (ioanniscalviniin0000atho_l8h0), cotejado el 2026-10-28. La pista, en William Cunningham, Historical Theology, cap. XXI, que dice lo mismo de Agustín.