Lo que la Reforma debe a Lutero: justificados gratuitamente, por la fe (1530)
El artículo IV de la Confesión de Augsburgo dice que los hombres no pueden ser justificados delante de Dios por sus fuerzas, méritos u obras, sino que son justificados gratuitamente por causa de Cristo, mediante la fe, cuando creen que son recibidos en gracia y que sus pecados les son perdonados por Cristo, que satisfizo por ellos con su muerte; y que esa fe la imputa Dios por justicia.
Es lo que Trento condenaría diecisiete años después, y lo que Westminster enseña con otras palabras. A nuestro juicio, la deuda de la Reforma con Lutero es real y grande: él denunció las indulgencias, defendió en Leipzig que también un concilio puede errar y sostuvo frente a Erasmo la claridad de la Escritura. Lo que sigue en este tema no resta nada a eso.