Heidelberg: no hemos de ser más sabios que Dios, que enseña por la predicación, no por imágenes mudas (1563)
El Catecismo de Heidelberg, de la iglesia reformada del Palatinado, explicó el segundo mandamiento: no hacer imagen de Dios ni honrarle de otra manera que la que él mandó en su palabra; y a la pregunta de si no se podrían tolerar las imágenes en las iglesias como libros de los legos, respondió: «No, porque no hemos de ser más sabios que Dios, que no quiere que su cristiandad sea instruida por ídolos mudos, sino por la predicación viva de su palabra».
Es la respuesta reformada al argumento de las imágenes como libros de los iletrados, que viene de Gregorio Magno y que Nicea II y Trento hicieron suyo. En esto las iglesias reformadas llevaron la reforma más allá que las luteranas, que, como muestra Augsburgo, conservaron mucho del culto antiguo.