«Los libros de los que no saben leer»: Gregorio Magno y la respuesta reformada (599)
Gregorio Magno alabó a Sereno de Marsella por impedir que se adoraran las imágenes, pero le reprendió por destruirlas: servían, decía, para que quien no sabe leer «lea en las paredes». Es el argumento pedagógico que heredó Nicea II.
El Catecismo de Heidelberg le responde: Dios no quiere enseñar a su pueblo con imágenes mudas, sino con la predicación viva de su Palabra.