Veneración no es adoración: la distinción que sostiene el decreto
El decreto separa la «veneración de honor» (proskýnesis), que se puede dar a las imágenes, de la «adoración verdadera» (latreía), reservada a Dios. Sin esa distinción, el decreto choca de frente con el segundo mandamiento; con ella, pretende quedar a salvo.
La justifica con una frase de Basilio sacada de su sitio, y la propia Escritura no conoce esa distinción.