«El honor de la imagen pasa al prototipo», una frase fuera de su sitio
El concilio apoya la veneración en Basilio: el honor que se da a la imagen pasa a su original. Pero Basilio no habla de pinturas. Usa la imagen del emperador para explicar que honrar al Hijo es honrar al Padre. Es un argumento trinitario convertido en regla de culto.
Es la pieza que sostiene la distinción entre venerar y adorar.