El segundo mandamiento prohíbe inclinarse ante las imágenes, no solo adorarlas
«No te harás imagen… No te inclinarás a ellas ni las servirás» (Éx 20,4-5). La traducción griega que leían los Padres pone ahí las mismas dos palabras, proskynéō y latreúō. El mandamiento prohíbe, pues, ante las imágenes la misma proskýnesis que el concilio permite. Nicea II alegó que esa palabra se usa también para inclinarse ante personas (Gn 23,7), pero aquí se aplica a imágenes en el culto.
La salida de venerar sin adorar no esquiva el mandamiento: cae dentro de lo que prohíbe.
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