Elvira prohíbe las pinturas en las iglesias (c. 306)
El concilio de Elvira, en Hispania, mandó que no hubiera pinturas en las iglesias, «para que no se pinte en las paredes lo que se venera y adora» (canon 36). Es el testimonio conciliar más antiguo sobre el asunto, y va en contra de la tradición que alega Nicea II.