Jesús reserva a Dios las dos palabras que el concilio reparte
En la tentación, Jesús responde con Deuteronomio: «Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás» (Mt 4,10). En ese versículo aparecen juntas las dos palabras, proskynéō y latreúō, y las dos se reservan a Dios. La distinción en que se apoya el decreto (veneración frente a adoración) no existe en el Nuevo Testamento.
Es la lectura del segundo mandamiento que hace Jesús mismo.
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