Agustín: los niños sin bautismo se condenan, aunque con la pena más suave (c. 421-422)
Contra los pelagianos, que negaban que los niños nazcan con pecado, Agustín sostuvo que el niño que muere sin bautismo no entra en el reino de Dios y se condena, aunque su pena será «la más suave de todas», porque no añadió ningún pecado al que heredó (Enquiridión 93). Algunos códices del concilio de Cartago (418) traen un canon que anatematiza a quien diga que hay un lugar intermedio donde vivan felices los niños muertos sin bautismo.
Agustín rechazó todo lugar intermedio de felicidad para estos niños; el limbo como estado sin dolor fue obra de la teología posterior.