Westminster: la gracia no está atada al bautismo, y los niños elegidos se salvan (1646)
La confesión de Westminster enseña que los niños elegidos que mueren en la infancia son regenerados y salvados por Cristo mediante el Espíritu, que obra cuando, donde y como le place (10,3). Y que, aunque es un gran pecado despreciar o descuidar el bautismo, la gracia y la salvación no están tan inseparablemente unidas a él que nadie pueda ser regenerado o salvado sin él, ni que todos los bautizados sean sin duda regenerados (28,5).
Es, a nuestro juicio, la respuesta al bautismo de necesidad y a Florencia. Westminster no dice que se salven todos los niños, sino los elegidos; Dort da a los padres creyentes la certeza para sus propios hijos.