Florencia: los que mueren solo con el pecado original bajan al infierno (1439)
En la bula de unión con los griegos, el concilio de Florencia definió que las almas de los que mueren en pecado mortal actual, o solo con el pecado original, bajan enseguida al infierno, aunque para ser castigadas con penas desiguales. La misma doctrina, casi con las mismas palabras, ya estaba en la profesión de fe que se pidió al emperador Miguel VIII en Lyon (1274).
Entre los que mueren solo con el pecado original están los niños que mueren sin bautismo. La teología distinguió después qué pena les corresponde. Detrás de la definición está Agustín.