Ignacio de Antioquía: un obispo, el presbiterio y los diáconos (c. 110)
En las cartas auténticas de Ignacio aparece por primera vez, en las iglesias de Asia, un solo obispo al frente de cada una, con un presbiterio y diáconos: «seguid todos al obispo, como Jesucristo al Padre, y al presbiterio como a los apóstoles»; que nadie haga sin el obispo nada de lo que toca a la iglesia. Para él, el obispo está en lugar de Dios, y los presbíteros en lugar del consejo de los apóstoles.
Ignacio da a ese orden una sanción divina, pero no dice que lo instituyeran los apóstoles ni llama a los obispos sus sucesores: en su comparación, el lugar de los apóstoles es el de los presbíteros. Y en la carta a los Romanos no nombra ningún obispo de Roma. Son las cartas que Ussher separó de las interpoladas; con ellas defendió él mismo el episcopado. A nuestro juicio, muestran que el obispo único existía en Asia hacia el 110, no que sea la forma que el Nuevo Testamento dejó establecida.