Vaticano II: la consagración episcopal confiere la plenitud del sacramento del orden e imprime carácter (1964)
En Lumen gentium 20-21, el Vaticano II enseñó que los obispos, por institución divina, han sucedido en el lugar de los apóstoles, de modo que quien los escucha escucha a Cristo; que entre los ministerios de la iglesia tiene el lugar principal el de los que, por la sucesión que discurre desde el principio, transmiten la semilla apostólica; y que la consagración episcopal confiere la plenitud del sacramento del orden e imprime el carácter sagrado, de modo que los obispos hacen las veces de Cristo y obran en su persona.
Es más de lo que había definido Trento, que hablaba de la superioridad de los obispos y de su potestad de ordenar: aquí la sucesión es un sacramento que imprime carácter. A nuestro juicio, cuanto más se carga la sucesión de las personas, más lejos queda de lo que dijeron Jerónimo y Calvino.