Epifanio cuenta entre los herejes a Aerio, que igualaba al presbítero con el obispo (c. 375)
Aerio, presbítero de Sebaste, enseñaba que el obispo en nada se diferencia del presbítero: uno es el orden, el honor y la dignidad. Rechazaba además la oración por los difuntos y los ayunos fijados. Epifanio lo puso en su catálogo de herejías y le respondió que el orden de los obispos engendra padres para la iglesia y el de los presbíteros solo hijos; y que, si Pablo escribe a presbíteros y diáconos sin obispo, es porque al principio no se pudo establecer todo. Agustín lo copió de Epifanio en su lista de herejes.
Una década después, Jerónimo escribió casi lo mismo sobre el obispo y el presbítero, sin que por ello se le contara entre los herejes. Epifanio, que conoce lo que dice el Nuevo Testamento, no lo niega: lo explica como un estado provisional.