Los de Berea examinaban las Escrituras para ver si lo que Pablo decía era así
Lucas dice que los judíos de Berea «eran más nobles que los que estaban en Tesalónica», porque recibieron la palabra con toda solicitud, «escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (Hch 17,11). Examinaban por la Escritura lo que les predicaba un apóstol, y se les alaba por ello. El salmista llama a la palabra «lámpara a mis pies» y dice que su exposición «hace entender a los simples» (Sal 119,105.130).
A nuestro juicio, es lo contrario de jurar, como manda la profesión de Pío IV, no entender la Escritura sino como la entienda otro. No es leer sin maestros, sino juzgar a los maestros por la Escritura, como Jesús juzgó la tradición.