Westminster 25: no hay otra cabeza de la iglesia que Cristo (1646)
La confesión de Westminster declara que no hay otra cabeza de la iglesia que el Señor Jesucristo, y que el papa de Roma no puede serlo en ningún sentido. Va más allá y le da el nombre de 2 Tesalonicenses 2: el hombre de pecado que se exalta en la iglesia contra Cristo.
Es la respuesta de la Reforma a Unam sanctam y, por adelantado, a Vaticano I.