Saboya: los congregacionalistas aceptan la doctrina de Westminster y rechazan su gobierno (1658)
En 1658, representantes de más de cien iglesias independientes inglesas aprobaron en Londres la Declaración de Saboya, preparada por una comisión que encabezaban Thomas Goodwin y John Owen. Es la Confesión de Westminster casi entera: conserva que Cristo es la única cabeza de la iglesia y que el papa es «aquel anticristo, aquel hombre de pecado e hijo de perdición».
Lo que rechaza es el gobierno. Suprime los capítulos de las censuras y de los sínodos, y en su plataforma declara que Cristo ha dado a cada congregación «todo el poder y la autoridad» necesarios, y que a los sínodos «no se les ha confiado poder eclesiástico alguno propiamente dicho». Westminster, que tampoco tiene a los sínodos por infalibles (pueden errar), les da el oficio de resolver ministerialmente las controversias, y pone «muchas congregaciones particulares» bajo «un solo gobierno presbiterial» (la Forma de gobierno).