La Confesión de Westminster fija la doctrina reformada común (1646)
La Confesión de Westminster (1646) fija en capítulos y secciones la doctrina que ingleses y escoceses confiesan: la Escritura como norma suprema (cap. 1), la elección y predestinación (cap. 3) y la Cena, en la que Cristo no es ofrecido de nuevo, sino que se conmemora su única ofrenda y los fieles se alimentan de él espiritualmente por la fe (cap. 29). No es una confesión nueva: recoge la fe de los reformadores, no la de Trento, y la formula con precisión para las dos iglesias. Es la respuesta a la justificación tridentina y a la transubstanciación de Letrán IV.