Gregorio Magno rechaza el título de «obispo universal» (595)
Cuando el patriarca de Constantinopla se hizo llamar «patriarca ecuménico», Gregorio, obispo de Roma, protestó ante el emperador: quien se llama o desea llamarse sacerdote universal se adelanta al Anticristo, porque por su soberbia se pone por encima de los demás (597). Y cuando el patriarca de Alejandría le dio a él ese título, lo rechazó también.
Gregorio rechazaba el título porque negaría el episcopado de los demás obispos. Vaticano I no definió ese título, pero sí lo que Gregorio temía de él: un obispo con poder inmediato sobre todos los fieles de todas las iglesias.