Columbano a Bonifacio IV: «tanto tiempo estará el poder con vosotros cuanto permanezca la recta razón» (c. 613)
El monje irlandés Columbano escribió al papa Bonifacio IV que los irlandeses están «unidos a la cátedra de Pedro» y que Roma es «la cabeza de las iglesias de todo el orbe, salva la singular prerrogativa del lugar de la resurrección del Señor». Pero le pidió que limpiara la cátedra de toda sospecha de error, porque «es de doler y de llorar si en la sede apostólica no se guarda la fe católica»; y le advirtió: «tanto tiempo estará el poder con vosotros cuanto permanezca la recta razón», porque solo es portador cierto de las llaves quien abre a los dignos y cierra a los indignos, y si hace lo contrario, ni abre ni cierra.
Roma responde que Columbano reconoce la primacía de Roma, y que estaba mal informado sobre el concilio del 553 y sobre Vigilio. Pero lo que aquí importa no es su información, sino lo que daba por posible: que la sede apostólica dejara de guardar la fe, y que su poder dependiera de la verdad. El Vaticano I afirmó que todos los Padres supieron que la sede de Pedro permanece «siempre libre de todo error»; a nuestro juicio, Columbano no lo sabía, y veinte años después Honorio le dio la razón.