Jewel desafía a Roma con los seiscientos primeros años (1559)
En 1559, John Jewel, poco antes de ser obispo de Salisbury, desafió desde la Cruz de San Pablo, en Londres, a todos los doctos de Roma: si alguno aducía una sola frase clara de la Escritura, de un antiguo doctor o de un antiguo concilio general, o un solo ejemplo de la iglesia primitiva, que probara que en los seiscientos años después de Cristo hubo misa privada, comunión en una sola especie, oraciones en lengua extraña, un obispo de Roma llamado obispo universal, imágenes puestas en las iglesias para que el pueblo las adorara, o laicos a los que se prohibía leer la Escritura en su lengua, él le daría la razón. Lo repitió en 1560.
Es la regla de Vicente usada contra Roma, la que Newman reprochaba a los teólogos anglicanos. A nuestro juicio, Jewel no hacía de los seis siglos la norma de la fe, pues ponía primero la Escritura, sino que los citaba como testigos de que esas cosas eran nuevas: la comunión en una especie, la lengua del culto, el obispo universal.