Lo que Roma define no siempre pasa la prueba de Vicente
El Vaticano I citó a Vicente para decir que el sentido de los dogmas no cambia, y el mismo año definió que el papa es infalible cuando habla ex cathedra. Pero un concilio ecuménico, el de Constantinopla en el 681, había condenado como hereje al papa Honorio. Y la Inmaculada, que Pío IX definió con las palabras de Vicente, la habían negado Bernardo y Tomás de Aquino.
A nuestro juicio, ni una ni otra doctrina se creyó «siempre y por todos». Por eso Newman tuvo que juzgar insuficiente la regla de Vicente, y Roma tuvo que apoyarse en la autoridad que define.