Tertuliano: «¿no somos también sacerdotes los laicos?» (c. 208)
Tertuliano, en Cartago, ya en su etapa montanista, pregunta: «¿No somos también sacerdotes los laicos?», y dice que la diferencia entre el clero y el pueblo la ha establecido la autoridad de la iglesia. Donde no hay clero, en caso de necesidad, el laico ofrece y bautiza, y es sacerdote para sí mismo. Lo dice para pedir al laico la disciplina del sacerdote.
Medio siglo antes de Cipriano, en la misma ciudad, el sacerdocio de todo el pueblo de 1 Pedro sigue presente, aunque el obispo ya se llama «sumo sacerdote».