Hebreos: el culto del Templo era sombra, y ya se cumplió
La carta a los Hebreos dice que los sacerdotes de la ley «sirven de ejemplo y sombra de las cosas celestiales» (Heb 8,5), que la ley tenía «la sombra de los bienes venideros, pero no la imagen misma» (10,1), y que al hablar de un nuevo pacto Dios dio por viejo el primero (8,13). Jesús anuncia a la samaritana que llega la hora en que no se adorará ni en Garizín ni en Jerusalén, sino en espíritu y en verdad (Jn 4,21-24).
Volver a altar, sacerdote y sacrificio es volver a la sombra después de llegado el cuerpo. En el Nuevo Testamento, el templo es ahora el pueblo de Dios.