La Fraternidad de Lefebvre: reconocer al papa y resistirle
La Fraternidad San Pío X de Marcel Lefebvre no siguió a los sedevacantistas: nunca negó la legitimidad de Pablo VI ni la de sus sucesores, y siguió rezando por el papa en la misa, aunque tenía sus doctrinas y actos por dudosos y actuó por su cuenta, en lo que Roma consideró un cisma. Por eso los sedevacantistas la critican con dureza.
A nuestro juicio, cada bando tiene razón contra el otro. Los sedevacantistas tienen razón en que, según el Vaticano I, no cabe reconocer a un papa con potestad plena e inmediata sobre todos los fieles y resistirle a la vez; la Fraternidad tiene razón en que la sede no puede llevar décadas vacía si la promesa es de sucesores perpetuos. Las dos posiciones nacen de un concilio que no se deja leer como continuidad.