Los sedevacantistas: desde el Vaticano II no hay papa legítimo (años setenta)
Tras el Vaticano II, algunos grupos católicos llegaron a la conclusión de que los papas habían perdido su legitimidad por enseñar herejías, y de que, por tanto, la sede de Pedro estaba vacante: después del concilio no hay papa legítimo. De ahí su nombre, sedevacantistas. Se distinguen de la Fraternidad de Lefebvre, que siguió reconociendo al papa y rezando por él en la misa.
No son protestantes: aceptan todo el papado del Vaticano I, y por eso lo aplican contra los papas de después. Se apoyan en una vieja doctrina: que el papa, al que nadie juzga, puede ser juzgado si se desvía de la fe; que la elección de quien antes cayó en herejía es nula; y que el papa hereje manifiesto deja por sí mismo de ser papa. A nuestro juicio, su conclusión refuta su propia premisa, y la Fraternidad que no los sigue tampoco escapa a la contradicción. Para Westminster, el problema no es quién ocupa la sede, sino la sede.