Bibliografía
PierLuigi Zoccatelli, «The Current Status of Catholic Sedevacantism and Antipopes» (CESNUR, 2009)
Tras el Vaticano II, grupos católicos muy conservadores se volvieron críticos con la jerarquía; el mayor fue la Fraternidad San Pío X de Marcel Lefebvre, que «nunca puso en duda la legitimidad del papa Pablo VI ni la de sus sucesores» y seguía rezando por él en la misa una cum Pontifice nostro. Dentro y fuera de ella surgieron grupos más radicales, que concluyeron que, después del Vaticano II, los papas habían perdido su legitimidad por sus enseñanzas heréticas, y que por tanto la Santa Sede estaba técnicamente «vacante», sin papa legítimo: de ahí el nombre de sedevacantismo. Muchos de sus dirigentes fueron consagrados obispos a finales de los años setenta y principios de los ochenta por el arzobispo vietnamita Pierre-Martin Ngô-Dinh Thuc, sin autorización de Roma. Uno de ellos, Michel Guérard des Lauriers, sostuvo en la «tesis de Cassiciacum» (1979) que la Santa Sede estaba vacante solo «materialmente», y que «formalmente» Pablo VI y sus sucesores podían tenerse por papas. Como tienen la Santa Sede por vacante, los sedevacantistas no pueden reconocer, por definición, ninguna autoridad internacional, y eso los ha mantenido divididos; hay además un par de docenas de «antipapas» rivales, como Lucian Pulvermacher, que en 1998 se proclamó «Pío XIII», o David Bawden, elegido «Miguel» en 1990 por seis laicos (traducción nuestra).
Texto de cesnur.org (2009/plz_sedevacantism.htm). Zoccatelli escribe en el CESNUR, centro de estudios sobre nuevas religiones dirigido por Massimo Introvigne.