Los sedevacantistas defienden el Vaticano I y concluyen que hace décadas no hay papa
El Vaticano I definió, bajo anatema, que Pedro tiene por institución de Cristo sucesores perpetuos en el primado sobre toda la Iglesia. Los sedevacantistas aceptan esa definición, y sostienen a la vez que, desde el concilio, hace ya unos sesenta años, no hay papa legítimo, porque los papas de después han enseñado herejías.
A nuestro juicio, si un papado puede quedar vacante tanto tiempo sin que la Iglesia visible se dé cuenta, la promesa de sucesores perpetuos no garantiza lo que el Vaticano I quería garantizar. Y sin una autoridad que todos reconozcan, el movimiento no ha podido mantenerse unido: según el estudio de Zoccatelli, está dividido en grupos pequeños, y hay un par de docenas de antipapas rivales. Es la objeción de la interpretación privada, vuelta contra quienes más la reprochan a la Reforma.