Santiago manda confesarse unos a otros, no a un sacerdote
Trento alegó para la confesión íntegra Santiago 5,16, 1 Juan 1,9 y los leprosos que Jesús mandó mostrarse a los sacerdotes. Pero Santiago dice: «Confesaos vuestras ofensas unos a otros y rogad los unos por los otros»: la confesión es mutua, como la oración. Juan habla de confesar los pecados a Dios, que «es fiel y justo para perdonarnos», como David: «Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la iniquidad de mi pecado» (Sal 32,5).
Los leprosos iban al sacerdote para que, según la ley, mirara si la lepra estaba sana (Lv 14,2-3); en Lucas 17 fueron limpiados por el camino, antes de llegar. A nuestro juicio, ninguno de estos lugares manda declarar a un sacerdote, para ser absuelto, todos los pecados mortales. Es la misma respuesta que dio Calvino.