El falso Cirilo de Tomás de Aquino: «del trono apostólico de los romanos pontífices nos toca preguntar qué hemos de creer» (1263)
Hacia 1263, Urbano IV dio a Tomás de Aquino un libro contra los griegos con textos de los Padres griegos y de los concilios. Tomás sacó de él lo que escribió en Contra errores Graecorum sobre el primado del papa; para probar que al papa toca determinar lo que es de fe, alega a «Cirilo, en el libro de los Tesoros»: «que permanezcamos como miembros en nuestra cabeza, el trono apostólico de los romanos pontífices, a quien nos toca preguntar qué hemos de creer y qué hemos de tener».
El texto no es de Cirilo. La edición dominica de Marietti, de 1954, lo anota en ese lugar: «es certísimo que esta cita no es auténtica», y reconoce, siguiendo a Reusch, que de varias citas de los Padres sobre el primado no se halla ni una palabra en ellos. El autor del libro fue probablemente Nicolás de Durazzo, obispo de Crotona. Roma responde que la doctrina del primado no depende de estos textos, y que Tomás obró de buena fe. A nuestro juicio, la buena fe de Tomás no hace verdaderos los textos: como antes las Falsas Decretales, unos Padres fingidos dieron autoridad antigua a lo que el Vaticano I definiría.