Belarmino apoya en una falsa decretal que Pedro fue a Roma por mandato de Cristo (1586)
Para probar que el papa sucede a Pedro, Belarmino distingue la sucesión, que es de institución de Cristo, de la razón por la que sucede el obispo de Roma y no otro: esta «nació de un hecho de Pedro, no de la primera institución de Cristo», porque Pedro pudo haberse quedado en Antioquía. Luego añade que, como «san Marcelo papa, en su carta a los de Antioquía, escribe que Pedro vino a Roma por mandato del Señor», y Ambrosio y Atanasio dicen que murió allí por orden de Cristo, «no es improbable» que el Señor le mandara fijar allí su sede. Y concede que «quizá no sea de derecho divino» que el romano, por serlo, suceda a Pedro (De Romano Pontifice II,12).
La carta de Marcelo es una de las Falsas Decretales, y Belarmino sabía que los protestantes no las admitían: en otro lugar deja de citar a esos papas antiguos «porque los adversarios no los reciben» (I,10). Su conclusión principal no depende de ella. A nuestro juicio, eso mismo es lo notable: para el mandato de Cristo solo tenía una carta falsa y un «no es improbable». Cuarenta años después, Blondel demostró la falsedad.