Ginebra: el Pequeño Consejo condena a Servet a la hoguera (1553)
Miguel Servet, que negaba la Trinidad y el bautismo de los niños, huyó en 1553 de la cárcel de Vienne, en Francia, donde le juzgaban por hereje; el tribunal civil le condenó a ser quemado vivo y le quemó en efigie. En Ginebra le detuvieron a instancia de Calvino, que redactó los artículos de la acusación. Le juzgó el Pequeño Consejo, el gobierno de la ciudad, que consultó a las iglesias y magistrados de Berna, Zúrich, Schaffhausen y Basilea: todos condenaron sus doctrinas y aconsejaron castigarle, pero ninguna de las iglesias pidió expresamente la muerte. El 26 de octubre el Consejo le condenó por unanimidad a la hoguera; Calvino, que esperaba una sentencia capital, intentó en vano que se cambiara la forma de la muerte. Le quemaron en Champel el 27 de octubre de 1553. Calvino defendió después por escrito, en una obra firmada por los quince ministros de Ginebra, que los herejes deben ser reprimidos con la espada (1554), y Melanchthon aprobó la sentencia.
Como en Zúrich con Manz, la sentencia no fue de un tribunal de la iglesia que entrega al reo, como mandaba Letrán IV, sino del magistrado civil; pero la acusación salió del reformador de la ciudad.