Zuinglio contra los anabaptistas: también los hijos de los creyentes se bautizan (1525)
En Zúrich, Grebel, Manz y Blaurock rechazaron el bautismo de los niños: el bautismo, decían, supone fe y conversión, y el de los niños era invención del papa. En la disputa de enero de 1525, Zuinglio respondió con la circuncisión, que se daba a los hijos del pacto (Col 2,11), y con Pablo, que llama santos a los hijos de los creyentes (1 Co 7,14). En febrero empezaron los rebautismos.
Es la doctrina que confiesa Westminster: se bautiza a los que profesan la fe, «sino también los infantes, hijos de uno, o de ambos padres creyentes» (28,4), con el mismo argumento del pacto con Abraham (Gn 17,7-9; Col 2,11-12), y lo que la Confesión Belga condenaría en los anabaptistas. Además, el consejo de la ciudad desterró a los que se negaban a bautizar a sus hijos y, en 1527, condenó a muerte a Manz, que fue ahogado en el Limmat: fue la primera de seis ejecuciones.