Calvino y Bullinger: el sacramento no da la gracia a quien no cree (1549)
En mayo de 1549, en Zúrich, Calvino y Farel, por Ginebra, y Bullinger, por Zúrich, se pusieron de acuerdo sobre los sacramentos en el Consensus Tigurinus. Los sacramentos son instrumentos por los que Dios obra, pero la gracia no está atada a ellos: los signos se dan igual a los réprobos que a los elegidos, y «la verdad de los signos» solo llega a estos. Por eso rechaza la doctrina de que confieren la gracia a todos los que no ponen el obstáculo del pecado mortal, la misma que Trento acababa de definir.
Sobre la Cena, a Cristo en cuanto hombre hay que buscarlo en el cielo, no bajo el pan: rechaza la transubstanciación y, con ella, la adoración del pan. Es la doctrina de Calvino, y buscaba unir a las dos ramas de la Reforma suiza veinte años después de Marburgo.