La liturgia de Roma pasó del griego al latín, la lengua del pueblo (c. 380)
La iglesia de Roma oró en griego durante sus primeros siglos: era la lengua de buena parte de los cristianos de la ciudad. Cuando el latín llegó a ser la lengua de la mayoría, la liturgia pasó al latín, en la segunda mitad del siglo IV. El latín de la misa no se adoptó por ser lengua sagrada, sino porque era ya la lengua del pueblo, aunque en un estilo solemne.
Siglos después, cuando el latín ya no lo entendía el pueblo, se conservó como lengua del culto. Roma llegó a aprobar la liturgia en la lengua de otro pueblo.