El órgano y los instrumentos en la misa
El órgano se hizo habitual en las iglesias de Occidente y quedó asociado a la solemnidad del culto. Trento no lo prohibió: prohibió la música profana, no los instrumentos. La discusión reformada fue otra: si el culto ha de tener solo lo que Dios instituyó (10e), el instrumento es un añadido, y su belleza no lo justifica.
La posición clásica reformada fue más lejos: los instrumentos pertenecen al culto ceremonial antiguo, como el incienso y las lámparas, y cesaron con él. Calvino dice que en la asamblea cristiana no son más adecuados que quemar incienso o encender lámparas; las iglesias reformadas los quitaron con las imágenes y cantaron solo con la voz, como la iglesia antigua (46d). No todos los reformados lo mantuvieron: algunas iglesias presbiterianas reintrodujeron el órgano en el siglo XIX, y los luteranos lo conservaron (30c). Lo que la tradición clásica negó es que el instrumento haga más aceptable el culto, como si la música fuera parte de la ofrenda.