La iglesia antigua cantó sin instrumentos (c. 200)
La ausencia de instrumentos no fue una rareza de Ginebra. En los primeros siglos la iglesia objetó la música instrumental, y el órgano no se generalizó en el culto de Occidente hasta el siglo XII: el de Aquisgrán es de 826 y el de Winchester, de 951, tenía cuatrocientas cañerías y veintiséis fuelles. La objeción no era solo estética: el órgano venía del teatro y del circo, y la iglesia quería un culto distinto.
Cuando Calvino defendió el canto sin órgano, no inventó una austeridad nueva: volvió a la práctica antigua, como había vuelto al canon y a la lengua del pueblo. A nuestros ojos puede parecer extremista; para él era volver a la práctica antigua y aplicar la regla del culto.