Trento: la extremaunción es verdadero sacramento, sobre todo para los que están a la salida de la vida (1551)
En la misma sesión 14 en que trató de la confesión, Trento enseñó que la unción de los enfermos es verdadero y propio sacramento del Nuevo Testamento, instituido por Cristo, «insinuado» en Marcos y promulgado por Santiago; que han de darla los obispos o los sacerdotes, y que ha de darse a los enfermos, «sobre todo» a los que parecen estar a la salida de la vida, por lo que se la llama «sacramento de los que salen». Anatematizó a quien dijera que es un rito recibido de los Padres o una invención humana, que ya cesó como la gracia de las curaciones, o que los presbíteros de Santiago no son los sacerdotes ordenados.
Pero Santiago habla de enfermos a los que la oración de fe levantará; Inocencio I, en el 416, dejaba usar el óleo a todos los cristianos; Florencia, en 1439, lo reservó al enfermo de cuya muerte se teme; el número de los siete sacramentos se fijó en el siglo XII; Calvino respondió que se unge a moribundos lo que Santiago mandó para los enfermos; y el Vaticano II acabó por cambiarle el nombre. Para Westminster, solo hay dos sacramentos.