Florencia: la extremaunción, solo al enfermo de cuya muerte se teme (1439)
En la bula de unión con los armenios, el concilio de Florencia enseñó que el quinto sacramento es la extremaunción, cuya materia es el aceite de oliva bendecido por el obispo, y que «no debe darse sino al enfermo de cuya muerte se teme». Se unge en los ojos, los oídos, la nariz, la boca, las manos, los pies y los riñones, pidiendo que el Señor perdone lo pecado por cada sentido; su ministro es el sacerdote, y su efecto, la sanación del alma y, en cuanto le conviene, también la del cuerpo. Para probarlo cita a Santiago.
A nuestro juicio, es el paso que separa a Trento de Inocencio I: el óleo que en el 416 podían usar todos los cristianos para sus enfermos es aquí un sacramento del sacerdote para el que va a morir. Florencia lo dice incluso con más rigor que Trento, que pondrá «sobre todo».