«Ipsa conteret»: la Vulgata pone a la mujer donde el hebreo pone a su simiente
En Génesis 3:15 Dios dice a la serpiente: «esta te herirá en la cabeza», y «esta» es la simiente de la mujer: el hebreo dice hu, masculino, como la palabra simiente. Jerónimo lo sabía: «mejor dice en el hebreo: ipse conteret», él te aplastará la cabeza. Pero las copias de la Vulgata que se impusieron leían «ipsa conteret», ella te aplastará, y la piedad latina vio ahí a María. Pío IX, al definir la Inmaculada, enseñó que la Virgen, unida a su Hijo, aplastó la cabeza de la serpiente «con su pie inmaculado».
Roma responde que la bula no se apoya en una lectura, sino en la unión de la Madre con el Hijo en la victoria, y que María vence por él. Y ella misma corrigió el texto: la Neovulgata de Juan Pablo II, de 1979, lee «ipsum conteret», él. A nuestro juicio, la primera promesa del Redentor habla del Redentor, como notó Whitaker contra Belarmino; lo que es obra solo de Cristo no se ha de repartir con su madre.