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Cristianismo histórico

La historia de la doctrina, bajo la Escritura

8f

Salmon: el papa y Trento callaron sobre la Inmaculada para no provocar un cisma (1888)

Salmon contó la historia para mostrar que el guía infalible no se comportaba como quien cree en su propia infalibilidad. Desde el siglo XIV, dominicos y franciscanos se acusaban de herejía por la concepción de María; los fieles esperaban una decisión, y «el juez callaba». Sixto IV no se atrevió a declarar verdadera la doctrina de su propia escuela; en Trento Roma mandó no tocar el asunto, «que podía causar un cisma entre los católicos», y el concilio lo dejó sin determinar. Solo en 1854, cuando la disputa se había apagado, Pío IX la definió como verdadera y siempre creída.

A nuestro juicio, la conducta del papa y del concilio es la de quienes no tienen un tribunal infalible: un juez que no puede errar no evita decidir por miedo a que las partes se separen. El silencio desmiente la pretensión mejor que un argumento, y muestra que lo que definió Pío IX no era una tradición que la iglesia hubiera enseñado siempre, como negaban Bernardo y Tomás.

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