Westminster 32: fuera del cielo y del infierno, la Escritura no conoce otro lugar (1646)
La confesión de Westminster enseña que las almas de los justos, hechas perfectas en santidad, son recibidas en los más altos cielos, donde contemplan el rostro de Dios esperando la plena redención de sus cuerpos; las de los malvados, en el infierno. Y que, además de estos dos lugares, la Escritura no reconoce ninguno.
Es la respuesta a Florencia, y se apoya en la promesa al ladrón.