Tomás de Aquino explica la transubstanciación con la sustancia y los accidentes (c. 1273)
En la Suma teológica, Tomás de Aquino explicó la presencia de Cristo en la eucaristía con las categorías de Aristóteles. Las conversiones naturales son formales: una forma sucede a otra en el mismo sujeto; pero Dios puede convertir toda la sustancia del pan en toda la sustancia del cuerpo de Cristo. Esa conversión no es formal, sino sustancial, «y con nombre propio puede llamarse transubstanciación». Y, hecha la consagración, permanecen todos los accidentes del pan y del vino.
Letrán IV ya había usado la palabra en 1215; Tomás le dio la explicación filosófica. A nuestro juicio, sin la distinción aristotélica de sustancia y accidentes la doctrina no se puede ni enunciar; y es esa filosofía la que Trento hizo inseparable del dogma.